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Fundación CRAN

El problema: Niños, niñas, adolescentes y jóvenes desvinculados del conflicto armado

Es imposible conocer la cifra exacta de niños soldados en Colombia. En un informe reciente se estimaba que, entre los años 2008 y 2012, 18.000 niños, niñas, adolescentes y jóvenes, algunos de apenas 8 años, fueron reclutados por la guerrilla y los diferentes grupos que se enfrentan en el conflicto armado interno colombiano.

Desde 1999 aproximadamente 5.000 niños, niñas y adolescentes han pasado por programas oficiales de desmovilización. Hasta la fecha el gobierno colombiano se ha esforzado por encontrar una manera efectiva de reintegrar a estos niños, niñas y adolescentes en la sociedad civil y ayudarlos a superar las situaciones difíciles que han sufrido.

Sin embargo, ahora que las negociaciones de paz con las FARC están avanzando y que es probable que este grupo haga entrega de un gran número de niños y adolescentes , es urgente mejorar los servicios oficiales disponibles para su atención. Es fundamental que se logre una inclusión social efectiva, pues de no ser así, estos niños y jóvenes corren peligro de acabar en nuevas situaciones de riesgo e incluso podrían volver a ser reclutados por otros grupos armados.

Las experiencias de vida de los niños, niñas y adolescentes vinculados a grupos armados son muy diferentes a las de otros niños. Por un lado, han tenido que asumir papeles típicamente adultos y ajenos a sus edades, a menudo teniendo el poder sobre la vida y la muerte de otras personas, y han vivido experiencias traumáticas que muchos de nosotros nunca sufriremos. Por otro lado, en otros aspectos no han podido tener las mismas experiencias de desarrollo que otros niños. Por ejemplo, han tenido que abandonar sus estudios antes o después de ser reclutados, y han tenido que obedecer órdenes y a no pensar de manera independiente. Todo esto lleva a que su reintegración a la sociedad sea particularmente difícil.

¿Cómo aborda CRAN este problema?

El gobierno colombiano es consciente de la importancia de este problema. En la actualidad, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar trabaja con ocho organizaciones especializadas en Colombia, entre las cuales se incluye nuestro aliado la Fundación CRAN, que opera el programa de rehabilitación y reintegración social para niños, niñas y adolescentes desvinculados de los grupos armados ilegales, Hogar Tutor. Sin embargo, CRAN ha identificado una serie de carencias y debilidades en este programa sobre las cuales procura incidir con nuestro apoyo.

La estrategia actual del gobierno le dedica poca atención a las habilidades que necesitan los jóvenes del programa para cuando finalicen su participación en este al cumplir 18 años. Aunque la estrategia del gobierno considera que al ser adultos los jóvenes deben ser remitidos a otra agencia estatal, la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR), para recibir apoyo y medios de susbsistencia, la experiencia de CRAN muestra que tan solo el 34% de los jóvenes que salen de su programa deciden continuar con la ACR. Se desconoce qué pasa con el 66% restante, ya que es díficil hacerles seguimiento, pero es posible que gran parte de ellos, al no haber sido capaces de adquirir las habilidades y competencias ciudadanas necesarias para sobrevivir y prosperar en la sociedad civil, vuelva a la guerrilla u otros grupos al margen de la ley.

CRAN aborda este problema trabajando de manera participativa con los jóvenes en la resignificación y defnición de sus proyectos de vida desde que comienzan en el programa. De esta manera, pueden reconocer y fortalecer las habilidades y competencias que les permitirán integrarse en la sociedad, ganarse la vida en el futuro y acceder a la ayuda estatal disponible una vez que cumplan 18 años.

Por otro lado, una evaluación realizada en el 2008 sobre el programa de desvinculados del gobierno colombiano reveló que la estigmatización era el "principal reto para la reintegración". Para hacer frente a este reto, CRAN brinda apoyo y atención a los hogares tutores que acogen a los niños, niñas, adolescentes y jóvenes desvinculados para que utilicen su influencia y pertenencia en sus comunidades, de modo que se reduzca la estigmatización de los menores a su cargo y esto les permita integrarse en las comunidades receptoras.

Asimismo, CRAN compartirá su experiencia en el programa y los conocimientos que adquiera a partir de la misma con los servicios de asistencia social del Estado y con las demás organizaciones que trabajan con niños, niñas, adolescentes y jóvenes desvinculados para ayudarles a entender los beneficios que un enfoque de este tipo tiene en la inclusión social de niños ex combatientes.

¿En qué consiste el proyecto?

Trabajo con niños, niñas y adolescentes

Entre las principales actividades del trabajo que se lleva a cabo con los niños, niñas y adolescentes desvinculados, se encuentran las siguientes:

  • Se brinda apoyo psicosocial intensivo de modo que puedan superar los traumas que han vivido e imaginar un futuro positivo. Esto incluye emprender un proceso de resignificación de las experiencias traumáticas sufridas y que los jóvenes recuperen su confianza en la sociedad colombiana. Se trata de un paso previo necesario antes de poder iniciar cualquier proceso de formación en habilidades para la vida.

  • Se realizan sesiones en grupo e individuales que promuevan la autonomía necesaria para el desarrollo de pensamiento crítico y la adquisición de habilidades para la vida, lo cual les permitirá tomar decisiones responsables. El objetivo es que mediante estas actividades los jóvenes reconozcan las ventajas de permanecer en la legalidad desvinculados de los grupos armados, que adquieran las habilidades funcionales que les permitan rehacer sus vidas en la sociedad civil y den los primeros pasos hacia el establecimiento de redes sociales que les ayuden a ser autosuficientes en el futuro.

  • Se lleva a cabo un proceso participativo de creación de un proyecto de vida personal para el futuro, mediante el cual los jóvenes reciben apoyo para descubrir qué es lo que quieren hacer en la vida, identificar qué acciones concretas son necesarias para alcanzar ese objetivo y elaborar una estrategia para ponerlas en práctica. Como se mencionó anteriormente, los niños y jóvenes que han sido parte de grupos armados ilegales generalmente no han podido completar su educación. Pero regresar a las aulas después de haber pasado meses o años en estos grupos puede resultar muy difícil y con frecuencia no quieren hacerlo, especialmente en los casos en los que tienen un nivel educativo mucho menor que el de sus pares. En estos casos, es muy importante darles la oportunidad de acceder a formación vocacional.

Trabajo con las familias tutoras y con las comunidades

Debido a que los niños, niñas y adolescentes desvinculados de los grupos armados tienen experiencias de vida que no se relacionan con las habituales de la niñez, generalmente resulta difícil adaptarse a las interacciones sociales comunes, saber cuál es la manera adecuada de comportarse a su edad y entender cuál es su papel en la familia tutora que los acoge.

Esto sin duda supone un reto para los propios hogares tutores por lo que en el proyecto también se trabaja de manera intensiva con estas familias, proporcionándoles las herramientas y el apoyo que necesitan para abordar las necesidades psicosociales de los niños y jóvenes que acogen, para definir el papel de estos menores en la familia y ayudarles a integrarse en la comunidad, a acceder a la ayuda estatal disponible y, en definitiva, que se vayan convirtiendo en miembros plenos de la sociedad civil.

La historia de Andrés

“Antes de ingresar al programa era muy diferente mi vida, no tenía comida todos los días, estaba en riesgo mi vida, luchaba por sobrevivir cada día, no podía dar mis opiniones ni tomar mis propias decisiones. Mi proceso en el programa fue difícil, he tenido que tocar puertas para llegar a donde estoy, pero a la vez adquirí experiencias que me hicieron crecer como persona, antes era malgeniado y ahora logro manejar mis emociones. Los cambios más significativos que he tenido durante este proceso es que ahora soy responsable de mis acciones, cuando cometo un error lo reconozco y no busco culpar a otros, además crecí a nivel personal, conseguí mi meta de poder terminar mi bachillerato y ahora estoy en la universidad para poder ser alguien en la vida. Mis planes a futuro son salir del país, vivir en Italia, trabajar y ahorrar para tener mi propia agencia de carga internacional.”

Gracias por tu interés en este proyecto.

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