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Fundación Tiempo de Juego

El problema: Riesgo de violencia y reclutamiento por parte de grupos armados

Cazucá, en Soacha, cerca de Bogotá, es una de las comunidades más pobres y peligrosas de Colombia. 7 de cada 10 personas que habitan allí han sido desplazadas por el conflicto armado, y más del 74% de ellas viven bajo la línea de la pobreza.

Las familias que viven en este extenso barrio, que asciende hasta las colinas que rodean a Bogotá, tienen acceso limitado a los servicios más básicos, incluyendo agua, electricidad, salud y educación. Muchas de estas familias son numerosas y tienen a madres solteras como cabeza de hogar, las cuales tienen que luchar para subsistir y cuidar a sus hijos sin ningún tipo de apoyo.

Como la mayoría de los colegios en Colombia, los de Cazucá sólo ofrecen clases hasta el medio día, así que sin otro lugar a dónde ir (debido a la ausencia de espacios lúdicos y recreativos después de clase), muchos de los niños, niñas y jóvenes de Cazucá pasan la mayoría del tiempo en la calle, enfrentando diariamente las duras realidades de las drogas, los crímenes y las pandillas, y estando en riesgo de ser reclutados, por los grupos armados ilegales que tienen una presencia fuerte en el área.

En este lugar, los niños y jóvenes crecen al margen de la sociedad y pueden llegar a la juventud y a la edad adulta con sentimientos de desesperanza y frustración, debido a que, a pesar de tener un gran potencial, muchos de ellos no pueden desarrollar las habilidades necesarias para construir un futuro positivo para sí mismos, ni cuentan con modelos a seguir que les demuestren que una vida lejos de las pandillas y la violencia es posible.

¿Cómo Tiempo de Juego aborda este problema?

A partir del 2007 Tiempo de Juego desarrolló una forma de juego centrada alrededor de unos "principios" rectores, como honestidad, respeto, tolerancia, equidad, compromiso y trabajo en equipo, entre otros.

La intención era que estos principios fueran aplicados por los niños y jóvenes en otros momentos de su vida diaria, diferente al juego, ayudándoles así a protegerse de los diversos riesgos que ellos enfrentaban.

A partir de lo anterior, se desarrolló una estructura en la cual los "líderes juveniles" (jóvenes capacitados y apoyados por profesionales), guían algunas de las actividades; generando así que los niños y jóvenes se sientan inspirados por sus pares y adopten los principios que han aprendido en el proyecto, incluso con la esperanza de poder convertirse también en líderes juveniles algún día.

Por su parte, los jóvenes líderes son conscientes de la responsabilidad de su posición y se convierten en modelos positivos a seguir dentro del proyecto y, de igual manera, en la comunidad. Este aspecto es crucial en Cazucá, en donde los únicos modelos a seguir para muchos son las pandillas y los actos de violencia.

¿En qué consiste el proyecto?

Desde el año 2013, Children Change Colombia y la Fundación Tiempo de Juego han trabajado en conjunto para compartir los logros de este proyecto y los cambios en los participantes a la comunidad a través de la música, el teatro, el cine, la danza y las artes plásticas, temas elegidos por los mismos jóvenes. Así, en el medio día que pasan fuera del colegio, 284 niños, niñas y jóvenes, guiados por talleristas y lideres juveniles identificados por Tiempo de Juego como monitores, analizan los riesgos y potenciales del contexto en el que viven y crean piezas artísticas para expresar sus opiniones y propuestas. Estas piezas después son presentadas a familiares y miembros de la comunidad, como muestra de las habilidades que han desarrollado y del cambio social que pueden significar dentro de su contexto.

Mira un video de este proyecto con Tiempo de Juego en nuestro canal de Youtube.

La historia de Eduardo

El papá de Eduardo fue asesinado cuando él tenía 5 años de edad. Su mamá se había ido algunos años atrás y se encontraba viviendo en Cazucá, un extenso barrio en las afueras de Bogotá. Solo, aterrado y desesperado por encontrar a su mamá, Eduardo empacó su maleta y tomó un bus para Bogotá. Cuando llegó, se dio cuenta de que ya no se sentía seguro. En la calle era acosado por las pandillas que controlaban las calles y, en su casa tenía que enfrentar a su violento padrastro. A la edad de 12 años ya consumía drogas, pues fue el único refugio que pudo encontrar.

Un día Eduardo escuchó que algunos "locos" habían empezado una escuela de fútbol llamada Tiempo de Juego en un terreno baldío cerca de su casa. Ansioso por hacer algo divertido, pidió prestados unos tenis y se unió a ellos. Ahora, 6 años después, la vida de Eduardo ha sido transformada por el proyecto; ha dejado las drogas, está terminando el colegio y se ha convertido en un promotor tan comprometido y apasionado que recientemente ha sido nombrado líder juvenil y además recibe un pequeño salario.

"Yo solía pensar que por más que intentara escapar, mi vida estaba destinada a repetir la misma vieja historia: me uniría a una pandilla, me vería envuelto en drogas y en actividades criminales y finalmente terminaría en la cárcel o en un cementerio. Todo cambió cuando llegué a Tiempo de Juego, allí comencé a creer que yo puedo soñar una vida diferente y que cada paso que doy, puede llevarme a tener un mejor futuro. "

Lea más sobre la inspiradora historia de Eduardo en nuestro Christmas Appeal 2014.

Gracias por tu interés en este proyecto.

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