Tres miembros del equipo de CCC participaron en el taller de Educación Integral en Sexualidad facilitada por Poderosas.
Testimonio de Kevin Staaden, Profesor y Psicologo en nuestro proyecto en Barranquilla
Recuerdo claramente la primera sesión de la formación en Educación Integral en Sexualidad facilitada por Poderosas. Una de las expertas nos recibió bailando, y no con cualquier música: era alegre, movida, muy difícil de dejar pasar. La intención era la de levantarnos de nuestro asiento, activar el cuerpo, permitir que la sangre fluyera antes de entrar en conversaciones que sabíamos no serían ligeras.
La primera sesión se tituló “Decisión”. Antes de abordar temas fundamentales como la presencia indispensable del placer, el consentimiento y el respeto en toda relación erótica sana, nos introdujeron en una idea que siempre he considerado esencial en cualquier proceso pedagógico: la integración de los dos registros de lo humano, el cuerpo y el alma. Desde entonces, cada encuentro inició con ejercicios de estiramiento y mindfulness, como si estuviéramos preparando el cuerpo para sostener el peso emocional y ético de los temas que compartiríamos.

Las sesiones combinaban marcos legales, análisis lingüísticos y estudios contemporáneos de género. La energía de los expertos contrastaba, y equilibraba, la profundidad semiótica de los contenidos. Esa yuxtaposición generaba un ambiente donde la participación emergía con naturalidad. En encuentros dedicados a temas como Diversidad, Más que solo sexo, Nuevas Masculinidades o Protección y Salvaguarda, se compartían experiencias desde lugares vulnerables pero seguros. Historias autobiográficas y experiencias profesionales daban matices profundos a las discusiones, recordándonos la complejidad que implica hablar de protección, especialmente cuando se trata de niñas, niños y adolescentes.
Nada es blanco o negro. La naturaleza misma nos enseña que existen infinitos matices de gris. Esa escala puede generarnos ansiedad, pero también nos recuerda que formamos parte de algo vasto y profundamente natural. En este punto se hace evidente lo difícil que resulta capturar las realidades de las víctimas en el lenguaje. El lenguaje puede castigar y reducir; puede encerrar experiencias dentro de categorías rígidas, pero también puede incluir, nombrar y proteger. Puede ofrecer reconocimiento a quienes históricamente han quedado fuera de las definiciones tradicionales.
Si el pensamiento influye en la palabra, sería ingenuo creer que el proceso no ocurre también en sentido inverso. El lenguaje transforma el pensamiento, por tanto, transforma la acción. Por eso este tipo de formación no es un complemento opcional, sino una herramienta esencial para nuestro trabajo en Children Change Colombia.

En CCC trabajamos diariamente en contextos donde la violencia basada en género, la explotación sexual y las desigualdades estructurales no son conceptos abstractos, sino realidades que atraviesan las vidas de niñas, niños y jóvenes. Contar con una formación sólida en Educación Integral en Sexualidad nos permite intervenir con mayor sensibilidad, claridad ética y coherencia pedagógica. Nos ayuda a diseñar espacios seguros donde el consentimiento no sea solo una palabra, sino una práctica; donde la diversidad no sea tolerada, sino celebrada; donde la protección no sea reactiva, sino preventiva.
Esta formación nos recuerda que educar en sexualidad es educar en dignidad. Y nos reafirma que, para acompañar procesos de transformación social, primero debemos permitirnos mover el cuerpo, cuestionar el lenguaje y revisar nuestras propias certezas. Solo así podremos seguir obrando de la mejor manera posible: con conocimiento, conciencia y compromiso.

Escrito por: Kevin Staaden Garavito




