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El aumento del turismo en Medellín ha provocado un incremento de la explotación comercial infantil

La explotación comercial de menores: el lado oscuro del auge turístico en Medellín

Medellín, una ciudad que una vez se caracterizaba por la brutalidad del conflicto armado, los grupos de guerrillas y el tráfico de drogas, recientemente se ha convertido en un destino turístico popular a nivel internacional. 

Después de la pandemia, la “Ciudad de la Eterna Primavera” ha presenciado un auge turístico, y visitantes de cada rincón del mundo están llegando para gozar de las calles vibrantes, la vida nocturna animada y la belleza natural de la ciudad. Este núcleo para la cultura y los nómadas digitales recibió más de 1,2 millones de turistas en 2023, superando a Cartagena y convirtiéndose en la segunda ciudad más visitada de Colombia. 

Sin embargo, detrás de esta fachada vivaz existe una inminente oscuridad. El turismo sexual ha sido un problema en Medellín desde hace mucho tiempo, y se han implementado varias medidas para prevenirlo. Pero mientras el flujo turístico alcanza nuevas alturas, se ha revelado cada vez más la gravedad de la situación. 

El aumento del turismo sexual

En marzo de este año, la policía encontró a Timothy Alan Livingston, un estadounidense de 36 años, en su habitación de hotel en El Poblado con dos niñas de 12 y 13 años.

Después de que el pedófilo fue puesto en libertad por las autoridades, el caso desató la indignación nacional y ha traído atención a cuestiones relacionadas con el turismo sexual en la ciudad. En lo que va de este año, ocho ciudadanos extranjeros han sido detenidos e investigados por delitos relacionados con la explotación comercial de niños. En 2023, el año que atrajo la mayor cantidad de turistas a la ciudad, los casos de explotación sexual de menores aumentaron un 60%.

“Ni lo intentes”

En respuesta al aumento del turismo sexual, la Alcaldía de Medellín lanzó una campaña que condena la explotación comercial y sexual de los niños y niñas . Los visitantes extranjeros que llegan al Aeropuerto de Medellín José María Córdova ahora reciben volantes que les advierten “ni lo intentes, es un delito”, resaltando que pueden ser sentenciados a hasta 25 años en la cárcel si se les considera culpables de la explotación de un menor.

La campaña es parte de una estrategia más amplia implementada en El Poblado por Federico Gutiérrez, el alcalde de Medellín, que prohíbe la oferta y demanda de servicios sexuales y que requiere que los locales cierren a la 1h00a.m.

Se espera que estas medidas vigilantes combatan la explotación comercial sexual y que protejan a las niñas, niños y jóvenes de la ciudad.

Una pequeña pieza de algo mucho más grande

Aunque la situación en Medellín ha causado indignación tanto a nivel local como mundial, lamentablemente es sólo una pequeña parte de un panorama mucho más amplio. La explotación sexual comercial de menores es un fenómeno prevalente en todo el país, a pesar de las nuevas iniciativas para combatirlo. Las organizaciones que trabajan en este campo estiman que más de 35.000 niñas y niños en Colombia han sido víctimas de la explotación sexual comercial, principalmente los que viven en barrios marginales de las afueras de las ciudades o en comunidades rurales aisladas.

Bogotá ha sido identificada como otra zona donde el problema está muy extendido. En el centro de la ciudad, en el barrio de Santa Fe, prospera una zona roja donde los niños y niñas están rodeados de servicios sexuales no regulados, tráfico de drogas y violencia, y donde mujeres, personas LGBTQ+ y menores de edad ofrecen sus cuerpos por tan sólo 5 libras.

Esta industria viola los derechos y el bienestar de miles de niños y niñas en toda Colombia. En Children Change Colombia, nosotros trabajamos por un mundo en el que ningún niño tenga que sufrir los traumas de este terrible delito.

Cómo combatimos la explotación comercial de niños

En 2021, lanzamos nuestro proyecto “Reducción de la violencia sexual relacionada con el conflicto y la explotación sexual comercial contra niños, niñas y jóvenes” en Bogotá, Quibdó y Cartagena.

En colaboración con nuestros socios ACJ y Círculo de Estudios, organizamos programas para formar a niños, niñas, y jóvenes en prácticas de autocuidado y autoprotección para prevenir los riesgos de la explotación sexual comercial. El proyecto también ayudó a padres y cuidadores a identificar y prevenir situaciones de alto riesgo que afectan a los derechos de los niños, y dotó a los líderes comunitarios de las herramientas y habilidades psicosociales necesarias para atender las necesidades de los niños.

Inicialmente, proyectamos beneficiar a 700 niños a través del proyecto. Hasta ahora, esta cifra supera los 1.000, con más de 400 beneficiarios directos en las tres regiones del proyecto. También hemos apoyado a más de 400 padres y cuidadores, y a casi 100 líderes comunitarios, profesores y funcionarios públicos. 

Puede leer más sobre los resultados y logros del proyecto en nuestro boletín más reciente.

Más de tres años después, seguimos comprometidos a poner fin a la explotación sexual de niños y jóvenes. Pronto pondremos en marcha un segundo proyecto, que ampliará nuestra labor en Bogotá, Santa Marta, Cartagena y Barranquilla. El proyecto trabajará para prevenir la explotación sexual centrándose en la importancia del desarrollo y la educación de la primera infancia. Juntos, crearemos una sociedad en la que ningún niño o niña sufra violencia o explotación.

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